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Reconocimiento

En el diccionario de la RAE, el sustantivo  reconocimiento tiene dos acepciones: 1) la acción de reconocer y 2) gratitud. Hoy quiero reflexionar sobre este segundo sentido, el que se refiere al “sentimiento que nos obliga a estimar el beneficio o favor que se nos ha hecho o ha querido hacer, y a corresponder a él de alguna manera”. Me sugirió la idea de tratar este tema, la conversación que tuve hace unos días con una amiga, una gran profesional, cuya carrera no ha sido líneal (es decir, toda la vida en una empresa y/o en un mismo tipo de puesto), sino una carrera multiempresa y multipuesto. Ella me comentaba que al analizar con la perspectiva que el tiempo da, las razones por las que habia acabado dejando muchos de sus puestos de trabajo, se habia dado cuenta de que la falta de reconocimiento era posiblemente la principal. Se habia  sentido, en la mayoría de sus trabajos, poco reconocida y su decisión, ya en la madurez, ha sido crear su propia empresa.  Y me pregunto: ¿qué necesitamos que ocurra para sentirnos laboralmente reconocidos? Pienso que la definición de gratitud del diccionario indica muy claramente los tres elementos clave del reconocimiento:

1. Que estime nuestro trabajo quien lo tiene que estimar.2. Que además esa persona nos comunique de alguna forma que estima nuestro trabajo.3. Y que de alguna forma nos “correspondan”. Es decir tres acciones acumuladas y creo que no vale con que se den sólo una o dos de ellas. El reconocimiento para que lo sintamos como cierto y válido exige que se den las tres.  La verdad es que las circustancias que caracterizan el entorno laboral en el que nos está tocando trabajar, no son muy favorables para fomentar el reconocimiento. No hay mucho tiempo para detenerse y reflexionar; hay que preocuparse de la situacion laboral propia y no quedan muchas fuerzas para pensar en la ajena. Además, el “efecto dominó” se produce inconsciente pero regularmente: “si a mí no me reconocen lo que hago y aún así tengo fuerzas para seguir, que los que están por debajo de mí, se endurezcan al igual que lo hago yo y aprendan a trabajar sin ser reconocidos”.  El reconocimiento exige empatia, exige comunicar, exige agradecer y exige corresponder, acciones todas ellas que todos podemos ejercer si nos lo proponemos. El reconocimiento no cuesta o cuesta poco y da mucho a cambio.