Pero…si no los perdí, se me murieron

Me contaba hace unos días un abogado gallego -de esos que tienen muchas tablas y te dan lecciones útiles sin hacer ningún esfuerzo- una curiosa anécdota para ilustrar la situación que estamos viviendo:

Fraga era presidente de la Xunta, se iban a celebrar unas elecciones próximamente y el político se reúne con el Alcalde de Villalba (Lugo) y amonesta al edil porque su formación política no hace más que perder votos. El alcalde visiblemente molesto mira airado a D. Manuel y le contesta: –Pero si no los perdí, se me murieron-.

Esa es la misma respuesta que posiblemente nos dé hoy casi cualquier responsable de desarrollar negocio cuando se le pregunte sobre el estado de las carteras de clientes. Y es que están muriendo cientos de empresas en nuestro país. 2011 fue el cuarto año consecutivo en el que el número de empresas se redujo. Ese año el número de empresas activas disminuyó un 1,6% y  se situó en 3,2 millones.

Todos estos datos nos los facilita el DIRCE (Directorio Central de Empresas), que reúne en un sistema de información único, a todas las empresas españolas y a sus unidades locales ubicadas en el territorio nacional y realiza encuestas económicas por muestreo.

Una ambición de más de un abogado es contar en su cartera de clientes con grandes empresas.  Sin embargo, cuando se medita sobre estos datos, la realidad nos dice que esta loable ambición es difícil de acometer. Veamos el porqué. Nuestro tejido empresarial lo conforman sobre todo compañías de reducida dimensión. Según el DIRCE más de 8 de cada 10 empresas de nuestro país tienen dos o menos asalariados. Y sólo el 4,7% de las empresas emplearon a 20 o más trabajadores (a 1 de enero de 2012, más de 1,76 millones de empresas no emplearon a ningún asalariado. Es decir que más del 55% eran empresas sin empleados. Además, otras 867.550 empresas, el 27,1% del total, tenían entre uno y dos empleados).

Más datos sobre el tamaño de nuestras empresas: Hay menos de 1000 que cuentan con entre 500 y 999 empleados y sólo 105 con más de 5000 empleados. Si a este dato del limitadísimo número de empresas de gran tamaño, se añade el de que muchos de esos grandes grupos son multinacionales, que contratan sus servicios jurídicos a grandes despachos globales, la realidad es que el objetivo de nuestro “ambicioso” abogado, se antoja casi como una “misión imposible”.

El DIRCE también nos da un dato útil sobre el tipo de clientes potenciales de nuestro país, pues nos indica que el reparto por sectores  de las empresas es: 54,6% del total sector servicios; 24, 2 comercio; 14,5 construcción y 6,7 industria. Las actividades con mayor creación neta de empresas fueron: Educación, Actividades sanitarias, Actividades deportivas y Programación, consultoría y otras actividades informáticas. Importante pista sobre sectores con potencial de crecer, ¿no?

Espero no haberos mareado con todos estos datos, macro, pero sin duda útiles a la hora de reflexionar y diseñar planes de marketing. Mi objetivo no era más que hablar del DIRCE y sus útiles informacionesy reflexionar con vosotros en voz alta sobre la realidad de nuestro tejido empresarial, todo ello para que los esfuerzos que hagáis en marketing y comunicación se dirijan a aquellos nichos donde de verdad pueda generarse negocio y no resulten infructuosos. Suerte y al toro.

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