Las fake news o noticias falsas noticia falsa es toda aquella información errónea o fraudulenta que se difunde de manera deliberada. Estas prácticas se realizan con intención de manipular o crear mala imagen sobre una persona o entidad y son un fenómeno que ha existido prácticamente desde que apareció el periodismo

Lo que todo jurista debe saber sobre las Fake News

Arículo originalmente publicado en Law&Trends

Si ha habido un tema que ha ocupado columnas en los últimos meses, han sido sin duda las llamadas “fake news” o noticias falsas. Los bulos de toda la vida que tanto daño pueden hacer a la reputación de cualquier persona, empresa u organización.

Todos hemos oído hablar de noticias falsas, bulos y mentiras que circulan por la red. Estas invenciones parecen inofensivas y se les suele restar importancia. ¿Pero qué ocurre cuando el afectado es tu despacho y es tu reputación la que está en juego? ¿qué ocurre cuando el afectado es tu cliente? En este artículo analizamos el fenómeno de las noticias falsas y proponemos mecanismos preventivos y curativos para actuar contra ellas.

Las noticias falsas son un fenómeno muy dañino que afecta tanto a la reputación como a la economía de un negocio. Viviendo en la era digital todo profesional del derecho debe saber reconocerlas y defenderse contra ellas.

En primer lugar definamos qué son las fakes news. Aunque aún se está trabajando en la definición del término, como muestra por ejemplo el hecho la consulta que ha tenido la UE abierta hasta hace sólo unas semanas y que puede consultarse aquí), se dice que noticia falsa es toda aquella información errónea o fraudulenta que se difunde de manera deliberada. Estas prácticas se realizan con intención de manipular o crear mala imagen sobre una persona o entidad y son un fenómeno que ha existido prácticamente desde que apareció el periodismo. Si bien estas publicaciones difamatorias han sido siempre un problema, su efectividad y difusión se han visto aumentadas con el auge de las nuevas tecnologías y en concreto las redes sociales, que permiten el acceso a contenidos y la difusión masiva de los mismos. La consultora Gartner advertía en su informe ‘Predicciones tecnológicas para el 2018’ que en 2022, en la mayoría de los países occidentales consumiremos más Fake news que noticias reales.

Con el público objetivo tan amplio que tienen las redes sociales es muy sencillo que un medio llegue a más porcentaje de población y el mensaje se distribuya de manera incendiaria por la red. Esta situación, ligada al hábito cada vez más implantado, de no cuestionar lo que se lee en internet, es el caldo de cultivo perfecto para la difusión exitosa de información falsa.

Se trata de un fenómeno contradictorio, pues con el acceso generalizado a internet, sería lógico pensar que la capacidad de la gente para contrastar información fuese mayor. Sin embargo, lo que está ocurriendo es precisamente lo contrario, consecuencia esencialmente de la sobreinformación. Nos hemos vuelto confesos de internet y las Fake News no han hecho más que aumentar en cantidad y alcance.

Las noticias falsas son publicadas en todo tipo de medios on line e impresos, en periódicos y revistas, por las agencias de medios, en blogs, chats, en TV y radio, en agregadores de contenido: noticias, vídeos, etc.

Este fenómeno es hoy más relevante que nunca por cuatro razones. La primera, los ya comentados hábitos de lectura no discriminatorios; en segundo lugar, la acuciante necesidad de los medios de generar ingresos y que hace que la noticia falsa, sobre todo la escandalosa, sea en cierta medida interesante; en tercer lugar, el nuevo rol del periodista, que está cambiando como consecuencia del nuevo contexto y finalmente, la categoría de los contenidos patrocinados, que son cada vez más habituales como forma de hacer publicidad y que en internet resultan difíciles de distinguir de un contenido periodístico.

La tendencia actual de algunos medios de comunicación o de quien hace uso de las redes sociales, es darle más importancia a la rapidez de los contenidos que a su valor. Esto ha terminado derivando en lo que hoy se conoce como Fake News, una expresión que define el grave problema que han desencadenado grandes plataformas como Google o Facebook, así como la decadencia del periodismo en general.

En cuanto a los objetivos que persiguen las fake news, hay dos principales:

  1. Influir en la opinión de las personas, especialmente en momentos que coinciden con campañas electorales o en otro tipo de cuestiones medioambientales, de salud, seguridad, economía o finanzas: en efecto en la mayor parte de los casos, cuando sale a la luz una noticia falsa y se viraliza, detrás suele haber un interés. Una campaña de noticias falsas tiene un coste más bajo que otro tipo de campañas. Son altamente rentables. Las redes sociales son el mejor ejemplo de ello: por muy pocos euros se puede llegar a miles de personas que, con sólo leer el titular, creerán lo que dice esa información, lo compartirán con sus contactos, de forma que la noticia terminará teniendo un alcance altísimo.
  2. Dañar la reputación de personas u organizaciones: Las consecuencias reputacionales de una campaña de Fake News pueden ser fatales para los perjudicados. Difamaciones relacionadas con la violencia de género, la prostitución, el fraude fiscal, la falta de seguridad, los malos hábitos en el trabajo o en la vida privada, etc. pueden desencadenar consecuencias irreversibles en las vidas de las personas o empresas. Es el riesgo reputacional al que estamos expuestos y que es muy difícil de controlar. Los efectos de estas campañas de desprestigio son muy amplios, desde pérdidas de empleo o económicas a rechazo social o incluso a juicios.

Además, el riesgo de la mentira en España es increíblemente ‘barato’. En el caso de los medios de comunicación, la mala praxis no está prácticamente castigada y los responsables suelen salir indemnes o como máximo con una pequeña sanción económica. Por otra parte, en las redes sociales la ocultación bajo pseudónimos hace muy difícil localizar al infractor, aunque cuando el infractor está identificado en su perfil, se podrían tomar medidas legales.

También surge la cuestión de quién está detrás de las fake news. Pueden estar personas, empresas y organizaciones que han visto un negocio en el desarrollo de campañas de este tipo. Empresas y organizaciones que por uno u otro motivo, utilizan este tipo de herramienta para lograr sus fines y finalmente personas reales o ficticias que son las que generan y dinamizan los falsos contenidos. Puede también  tratarse de un caso de competencia empresarial, rivales para un puesto, gente contraria a una corriente de pensamiento, etc. Pero en realidad, no es tan importante quién está detrás sino por qué y sobre todo, qué hacer para evitarlo.

En cuanto a cómo se realizan estas campañas de noticias falsas, se practican de forma muy similar a las campañas de comunicación convencionales, ya que, su estructura es parecida en cuanto a forma, aunque varía la intencionalidad y el fin. Generalmente en una campaña de comunicación se persigue conseguir algo bueno para uno mismo, mientras que en el caso de las Fake News, el objetivo es el perjuicio a un tercero. Así que fijada la estrategia hay que definir el medio para lograrla. Existen, como ya hemos dicho antes, empresas especializadas en la creación de noticias falsas que ofrecen sus servicios y que son capaces de situar información fraudulenta en las redes y noticias.

Para saber cómo hacer frente a las fakes news, la Comisión, en su página dedicada a las Fake News, informa de su plan de acción para luchar contra este fenómeno y recoge cuatro tipo de medidas: mejorar la transparencia de la información patrocinada; fomentar la diversidad y credibilidad de la información y otro tipo de medidas dirigidas a otros stakeholders.

Lo que está claro es que el problema es grave y existen posiblemente menos herramientas de las deseables. Por eso la Unión Europea está trabajando a contrarreloj y desarrollando acciones que seguro servirán para aminorar el problema. Pero en el fondo, lo más importante para poner fin a las noticias falsas pasa por la formación del público. Una audiencia instruida será capaz de detectar las incongruencias que tiene este tipo de información para acto seguido catalogarla como falsa y no darle crédito.

Aquí ofrecemos algunas claves para aprender a identificar las noticias falsas:

  1. Se debe diferenciar entre los medios de comunicación de confianza y los que no lo son y si aún desconfías, existen iniciativas como La Buloteca que te ayudan a identificar informaciones falsas. Una información sin firma o fuentes tiene muchas papeletas para ser falsa, ya que toda información de rigor incluye fuentes y firma por parte del periodista.
  2. El segundo paso es denunciar a quién esté lanzando o difundiendo calumnias, sin importar quién sea el perjudicado. Es importante recopilar toda la información posible sobre el asunto, siendo válidas capturas de pantalla, aunque se recomienda levantar acta notarial de los contenidos a través de una de un tercero de confianza (que certifican digitalmente las pruebas, ya sean correos electrónicos, documentos o contenidos web).
  3. El tercer paso es probablemente el más importante de todos. Al igual que existe un riesgo constante, también hay oportunidades. Mantener una reputación laboral, empresarial o social alta requiere de una estrategia previamente definida. El trato a terceros, la transparencia, la honestidad, la forma de actuar, etc. son valores que sin duda generan confianza, pero combinados estratégicamente junto a un plan de comunicación serán de gran ayuda a la hora de prevenir los momentos de crisis.
  4. Además, preguntarse quién ganaría algo con la difusión de esa noticia, puede darnos pistas sobre la autoría de la noticia falsa.

Por su parte, las redes sociales tienen un rol que jugar este campo, algo que están haciendo a través de la iniciativa The Trust Project, que permitirá conocer al autoría de un artículo.

En el campo formativo Facebook ofrece a los usuarios una serie de consejos prácticos para detectar fake news: 10 consejosdesconfiar de los titulares de las noticias si contienen signos de exclamación, mayúsculas o informan de hechos inverosímiles; comprobar los URLs; revisar las fuentes, el formato del texto, las fotografías y las fechas para verificar la información y el diseño; examinar las fuentes internas y otros artículos; y, ser crítico con lo que leemos. Además, está colaborando con organizaciones como FactCheck.org que permiten etiquetar noticias como faltas y ofrecen recursos gratuitos a los lectores que les ayudan a mejorar su capacidad de detectar noticias falsas.

Y Twitter a través de su Transparency Center quién está detrás de la publicidad política que publica. Además, se incluirán informes sobre quién se publicita en esta red social, por cuánto tiempo y cuáles son los contenidos de los anuncios.

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