La alta costura en los despachos de abogados

En el gremio de los modelos dedicadas a la moda hay clases. La alta la forman las modelos a las que llaman “top” y que son aquellas que a las que todas las chicas, con ambición de desfilar un día, se querrían parecer. En los despachos de abogados tambien suele haber abogados “top”. Por ejemplo, en uno de los despachos en los que he trabajado había un socio con un andar muy especial. Si se acercaba por el pasillo, era fácil identificar que era él quien venía. Sin embargo, un día me llevé una sorpresa, reconocí sus pasos y de pronto la cara de otro abogado asomó por el marco de mi puerta. Semanas después, me volvió a pasar lo mismo, es decir, pensé que venía él y resultó que era otro abogado, además, distinto del primero con el que confundí su andar. Ese hecho me hizo darme cuenta del enorme poder de atracción que este socio ejercía sobre otros profesionales más jóvenes. Realmente le estaban imitando hasta el andar. Este abogado era un “top lawyer” (además de un poco “top model”, porque como véis sus pasos marcaban estilo).

Y es que somos animales y muchísimo de lo que hacemos es pura imitación.  Hace poco he leido una novela en la que se describe a los seres humanos como “un conjunto de hábitos”. Nunca me había visto antes a mí misma como tal cosa, pero desde que leí eso, me he dado cuenta de que en efecto soy y creo que todos somos, “un conjunto de hábitos”. Ese conjunto lo forman unos hábitos buenos, otros malos y otros neutrales. Muchos de ellos adquiridos de forma inconsciente, por pura imitación de aquellos a los que consideramos “top”.  Por eso pienso que no está de más dedicar de vez en cuando un día a la divertida tarea de la identificar nuestros hábitos, clasificándolos después por categorías: bueno, malo, neutral.  El siguiente día puede ser dedicado a intentar cambiar alguno de los malos.  Para empezar el juego os sugiero lo que mi amigo y coach http://www.manualber.com propone a gente que quiere hacer cambios en su vida: si tu papelera está siempre en la misma ubicación en tu despacho, prueba a cambiarla de sitio. Ya verás lo difícil que es tirar un papel a una simple papelera y es que “nada cambia, si yo no cambio“.