Trabajo y Tecnologia

Internet y el impacto en el ejercicio de la abogacía

Internet en el trabajoInternet ha cambiado radicalmente la profesión del abogado y de cualquier profesional del sector legal.

Como todavía hay compañeros que se resisten a aceptar la transformación que ha supuesto la Red y para que entiendan que ya no hay casi nada como antes, en este post analizamos las 10 principales consecuencias de Internet en la vida de un abogado:

1ª) Los abogados podemos ser mucho más eficientes 

Nuestra forma de trabajar ha mejorado enormemente, no sólo porque se nos ha dotado de herramientas utilísimas y que nos ahorran muchísimo tiempo, sino porque además, la mayoría de ellas nos permiten trabajar desde cualquier sitio haciendo posible la tan necesaria movilidad.

Han cambiado nuestra vida sobre todo los editores de textos, que incluyen todo tipo de utilidades que nos permiten escribir documentos con índices automáticos, paginar, incluir citas, etc. y que nos permiten así generar documentos con una calidad excelente; aunque para que ello ocurra es necesario formarse para entender esas herramientas, algo que en la práctica pocos han hecho. No quedan tan lejos los tiempos en los que había que mecanografiar y cada tecla errada suponía volver a empezar.

Tenemos también gestores documentales y herramientas de búsqueda de información que nos permiten archivar todos nuestros documentos digitales sin esfuerzo y localizarlos en cuestión de segundos.

Contamos también con buenas agendas digitales, que permiten el acceso remoto y compartirlas con nuestros equipos, además de tener registrados todos los contactos de forma ordenada y categorizada y las citas correctamente insertadas, apoyadas incluso en un sistema de alertas.

Además, son también utilísimas las herramientas que nos permiten trabajar en equipo, compartiendo documentación, asignando tareas y creando flujos de trabajo que facilitan el control de la calidad.

2ª) Es más sencillo e inmediato localizar información

Aunque todavía son muchos los abogados que conservan en sus despachos la colección de inmensos tomos elegantemente encuadernados, estamos seguros de que son una especie en extinción quienes hoy los siguen usando para identificar la sentencia o la norma que necesitan para apoyar sus escritos. El acceso a la información sobre leyes y sentencias es comodísimo, dotadas de memoria, de herramientas integradas en editores de textos, etc. Las bases de datos de jurisprudencia, legislación y doctrina permiten al abogado encontrar en segundos lo que busca y, además, hacerlo con información completa, auténtico “conocimiento” cuya elaboración casera le hubiera costado horas. En suma, un auténtico lujo.

 Y por no hablar de la nueva generación de herramientas para las que debemos empezar a prepararnos: las de la inteligencia artificial. La semana pasada acudimos a la presentación de IBM de su nueva tecnología bautizada como Watson: su solución que es capaz de aprender sola. Los algoritmos ya no son sólo instrucciones bien trazadas que me dan la respuesta, sino instrucciones que aprenden solas. Las aplicaciones en campos como la sanidad y la banca ya se están desarrollando. Al del Derecho, a quien en esto de la tecnología suele gustarle más lo de ir por detrás, estamos seguros de que no tardarán en llegar. De hecho, en la presentación había representantes de alguna firma nacional.

 3ª) Ha cambiado la forma de captar clientes

Si antes lo más habitual era que los clientes nos conocieran gracias al boca a oreja, la irrupción de Internet ha cambiado el panorama. Google se ha convertido en el prescriptor que más confianza genera en una mayoría de personas. Así lo demuestra un estudio realizado por una empresa de comunicación que señala que ha superado incluso a los medios de comunicación tradicionales como “referente” de información.

 Además, Internet ha impactado de forma directa en los métodos para atraer clientes. El abogado se ha visto obligado a aprender a promocionar sus servicios a través de herramientas como las redes sociales, la publicidad en buscadores, aplicaciones que permiten hacer campañas de emailing, los blogs y sitios web, etc. Todas estas actividades tan ajenas y desconocidas, exigen la inversión de recursos, como el tiempo y el dinero que, en la mayoría de los casos, son escasos.

4ª) Podemos conocer mucho mejor a nuestros clientes

Antes, la principal fuente de información que un abogado podía tener sobre su cliente era la que el propio cliente le facilitaba. Ahora, Internet nos permite estar informados sobre todo aquello que sea publicado sobre él y acudir por lo general bastante bien informados a una cita comercial.

Resulta, por ejemplo, utilísimo el sistema de alertas de Google que nos avisa en nuestro correo electrónico de cualquier información publicada sobre aquellos conceptos que demos de alta como alerta. Esta sabiduría sobre nuestro cliente puede ayudarnos a mejorar nuestro servicio, a entender mejor las necesidades del cliente; en suma, a cubrir de forma más satisfactorias sus expectativas.

5ª) El cliente tiene mucha más información sobre nosotros y nuestros competidores

 El mercado legal ha sido tradicionalmente asimétrico. Es decir, el cliente no tenía mucha información a la hora de escoger abogado. No tenía o tenía pocos datos sobre los precios y sobre la capacidad del profesional para resolver su asunto.

Recordemos que, hasta hace algo más de una década, los abogados tenían prohibido realizar publicidad. La promoción que podría hacer un profesional de su conocimiento y experiencia era muy limitada (impartir conferencias, dar clases, organizar eventos y venta personal). Hoy las acciones que pueden utilizarse para estos fines son múltiples y muchas de ellas se ven reflejadas en Internet, suponiendo incluso la comunicación pública del precio de los servicios y de la experiencia del despacho en determinado tipo de asuntos.

6ª) Lobby sencillo, económico y de gran impacto

Los abogados tradicionalmente hemos impulsado causas relacionadas con la Justicia y seguimos haciéndolo. Ahora contamos con la ventaja que ofrecen las redes sociales, a través de las cuales podemos movilizar a miles de personas en pro de una causa.

Campañas recientes son las que están llevando a cabo, por ejemplo, el grupo constituido por la Brigada Tuitera, alrededor del decano de Cartagena, José Muelas. Éstos y otros abogados están demostrando, gracias a Internet, que juntos pueden hacer más que individualmente.

7ª) La profesión dividida en dos castas, la digital y la conservadora

El único problema es que a muchos todo esto les ha llegado un poco tarde. Aprender a manejar tantas herramientas, entender tantos sistemas y procesos exige un enorme esfuerzo que algunos no pueden o, mejor dicho, no quieren hacer.

Como consecuencia de ello, el colectivo que conforma la abogacía se ha dividido esencialmente en dos castas con, a su vez, clases sociales dentro de ellas: la que conforman los nativos digitales y la que conformamos los que no lo son. Y, dentro de este segundo grupo, de los que nacieron demasiado pronto, los hay muchos que son curiosos en esencia y que han conseguido, aunque sea a trancas y barrancas, subirse con su tabla a la cresta de la ola y surfear con relativo éxito en esa marea de información y posibilidades que ofrece la red. 

8ª) Algunos no han entendido que las reglas del mundo real también son exigibles en el virtual

No son pocos los que actúan en Internet sin entender que las mismas reglas y normas que son exigibles al profesional del Derecho en el mundo real, le son de aplicación en el digital. Sin embargo, el secreto profesional, el decoro, la discreción, la imposibilidad de citar de forma directa o indirecta a nuestros clientes, siguen siendo igual de válidas ahí arriba.

 Está claro que aún estamos viviendo un periodo de adaptación a una nueva forma de trabajar. Internet ha supuesto un antes y un después en nuestro día a día profesional. Lo que Internet aporta es mucho más de lo que quita (privacidad, tiempo, dinero), pero hay que saber subirse sin olvidar que ahí arriba también somos abogados, que la nuestra es una profesión regulada y que no todo vale.

9ª) Tensión en los despachos colectivos

En los despachos colectivos las posibilidades que ofrecen las redes sociales han generado en la mayoría de los casos desazón: el motivo principal, la imposibilidad de controlar la “conversación” de sus abogados.

Es cierto que poco a poco esta sensación se va reconvirtiendo en otra, agradable, de identificación de una oportunidad de obtener visibilidad, de potenciar la marca corporativa y la profesional de los miembros de la firma a bajo coste y de aprender de otros y con otros sin hacer grandes esfuerzos.

Junto a estos despachos, sigue habiendo otros que prohíben a sus profesionales usar las redes con fines profesionales e incluso algunos con fines personales.

10ª) Prestar nuevos servicios y desarrollar sus negocios en nuevos campos 

Internet ha supuesto la aparición de muchos nuevos negocios que requieren de nuevos servicios y los abogados no hemos tenido más remedio que aprendernos las nuevas normas sobre protección de datos, cibercrimen, cookies, protección de dominios, etc. (y estar preparados para las que vienen), comprender esos negocios y asesorar en materias sobre las que muchas veces no había referencia doctrinal ni jurisprudencial que nos sirviera de guía.

En suma, nada es igual pero mucho es mejor. Nos toca ser más digitales, adaptarnos al cambio y seguir aprendiendo, pero ¿nos prometió alguien, cuando escogimos este vocacional oficio, que algún día podríamos dejar de estudiar?

* Este artículo se ha publicado recientemente en el Diario la Ley, de 31 de marzo de 2015.

You may also like
suplantación de identidad
Cómo combatir una suplantación de identidad
tendencias sobre consumo de internet
Tendencias sobre el consumo de Internet que los abogados deben conocer
Comunicación y Asociación
Técnicas de venta para abogados y asesores
“Diario de una Pyme en Internet”: interesante publicación de Google y la Fundación Cotec

1 Response

  1. Pingback : Agenda Europea de Seguridad