Enredados

Vivimos cada vez más enrededados, nos enredan nuestros amigos (en las redes sociales), otros profesionales (en las profesionales) y se enredan nuestras empresas, en acuerdos formales, informales.

Esta semana he leído en un artículo que según un estudio recientemente realizado, son ya unos 940 millones de personas las que estamos “enredadas” en una o más de las redes digitales sociales existentes (Facebook, Linkedin, Chin, Smallworld, etc.). Según el informe no queremos estar en más de dos, ese es límite que la mayoría nos hemos marcado.

Los que aún no están, es difícil que entiendan lo que se cuece en estas redes. En mi caso, sólo en los últimos tres meses me han llegado por esta vía por ejemplo: una solicitud de una empresa extranjera interesada en invertir varios millones de euros en la Comunidad de Madrid; me han invitado a participar en un programa de gestión de despachos de abogados que se celebrará próximamente en Málaga; me ha encontrado más de un compañero del postgrado en Derecho comunitario, que en 1989 hice en Amsterdam  (con lo que ahora tengo nuevos posibles “apoyos” tanto en Grecia, como en EE.UU.); he conocido la opinión de varias personas sobre el tema que traté en el post anterior del blog; he sido informada de la existencia de estudios, herramientas de software, cursos y encuentros de enorme interés para mi trabajo y mi hobbie principal, el aprendizaje. Sinceramente por más que pienso, no conozco ningún otro medio, que me pueda permitir obtener tanto valor en tan poco tiempo y con tan poco esfuerzo.

Por otra parte, he observado que, en general el perfil de las personas que pertenecen a estas redes, responde a las siguientes características: mandos intermedios y altos, pero en menor medida máximos responsables de las empresas. Suele tratarse de personas curiosas, ambiciosas y extrovertidas. En estas redes además hay mucha humildad, me explico: la gente pide ayuda, pregunta sobre lo que no sabe. Y hay mucha generosidad: los preguntados, responden (he visto como se facilita información de enorme utilidad como modelos de contrato o clausulado complejo o el nombre de proveedores de servicios o herramientas, que han funcionado a quien los recomienda y comparte con los demás, sus éxitos y fracasos).  En estas redes pasan muchas cosas y creo que los máximos responsables tendrían que estar al tanto y para ello, no queda otra, que formar parte de ellas.

Me atrevo a compartir CINCO consejos que extraigo de mis aproximadamente dos años de experiencia como persona enredada de forma activa  en un par de estas marañas sociales/profesionales:

1.      Enrédate y no tengas miedo. Los beneficios superan con creces las amenazas.

2.      Elige la red en la que vas a estar presente.

3.      Elabora tu perfil en la misma pensando que tu objetivo es ganarte la confianza de la persona que va a “enredarse contigo”.

4.     Solicita la admisión en los grupos que identifiques puedan ser de tu interés. La participación en esos grupos es la que más aporta. Como lees este blog en el que trato temas relacionados con la gestión profesional en asesorías, quizás te interesa pertenecer al grupo DAADA (Directivos de áreas de apoyo en despachos de abogados) que reune a profesionales interesados en esta materia.

5.      Mantente vivo en la red. Si no tienes tiempo para generar o participar en debates, como mínimo contesta los correos que a través de ella te lleguen, si es que van dirigidos a ti.

Y finalmente, vigila lo que dices y haces en ellas, son un escaparate y nuestra reputación puede construirse a través de ellas, pero también sufrir un daño irreparable si las usamos imprudentemente.

You may also like
Julio Fuentes Gómez, Secretario General Técnico del Ministerio de Justicia
Interesante debate sobre juicios paralelos en el ICAM
Te invitamos al acto de presentación del nuevo Diario Jurídico (1/07 en el ICAB y 3/07 en el ICAB)
María Jesús González-Espejo interviene en Emprende