Despachos globales, internacionales, locales y “glocales”

Está de moda la palabra globalización y también se habló de ella en una de las sesiones del Congreso de la IBA a la que asistí y en la que se trató el tema de la internacionalización de las firmas independientes. Allí se me ocurrieron algunas ideas que quiero compartir y que tienen que ver con la expansión internacional de la actividad de los despachos, que cada vez con más frecuencia se produce porque hay que seguir a los clientes, porque no nos pueden dejar atrás nuestros competidores o porque simplemente nos apetece emprender aventuras arriesgadas.  

 En primer lugar, me gustaría reflexionar sobre el significado de del adjetivo global. Para nuestro querido diccionario de la RAE, global es lo referente al planeta o al globo terráqueo. Por tanto, si el carácter de global se refiere a la presencia física, con oficinas abiertas, global sería aquella firma con presencia en todo el planeta, ¿pero existe entonces alguna firma que pueda decir que es realmente global? la respuesta, estoy casi 100% segura, es que no, que no hay ninguna firma que sea realmente global. Los despachos de abogados más internacionales abren oficinas donde hay negocio o mucho potencial de haberlo y desgraciadamente son muchos aún los países de este mundo donde hay muy, pero que muy poco negocio. Así que la conclusión es que en puridad no existen firmas globales, si acaso existen firmas internacionales.   Miremos ahora al vocablo internacional. Para la RAE es internacional lo perteneciente o relativo a países distintos del propio. Así que en efecto, la palabra adecuada para lo que algunos despachos de abogados han logrado crear es ésta: firmas internacionales. Establecer una red de despachos propios en varias jurisdicciones es una complicada y costosa tarea. Muchas son las anécdotas que podrían seguro contarnos algunos de nuestros despachos nacionales que se han aventurado a hacerlo como Garrigues, Uría, Cremades&Calvo Sotelo, etc.  Por otra parte, la creciente e imparable movilidad de los profesionales permite hoy que una firma local cuente con profesionales formados en u originarios de otros países. Estas firmas son de alguna forma también globales, pero si sólo están afincadas en una ubicación, serían locales. A este tipo de despachos podríamos llamarlos “glocales“. El caracter global lo adquieren en razón de los diferentes orígenes nacionales de procedencia de los profesionales que la integran. El local porque son despachos que por una u otra razón (por ejemplo, falta de recursos o del deseo de complicarse la vida abriendo oficinas en otros lugares) deciden no crear sedes físicas adicionales. Lugares como la región de Madrid, con un 17% de la población extranjera, deberían ser un buen sitio para encontrar profesionales de estas características.  La realidad es que las nuevas tecnologías (informáticas y de telecomunicaciones) parecen apuntar a que en el futuro la glocalidad y no la globalidad o internacionalidad pueden ser la solución para empresas como las que prestan servicios de naturaleza jurídica. Evidentemente la glocalidad sólo funcionará si además de ser globales localmente (un equipo capaz de trabajar en otras jurisdicciones), tenemos socios locales en aquellos países donde necesitaremos actuar con más frecuencia, pero construir una red de amigos/socios parece al menos a primera vista una tarea mucho más sencilla que la de montar despachos propios.

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