Despacho de abogados busca profesionales curiosos

Se escribe mucho sobre la importancia de gestionar el conocimiento y menos sobre cómo realmente puede lograrse hacerlo y sobre todo hacerlo bien. En mi experiencia la clave del éxito de un sistema de gestión del conocimiento se apoya esencialmente en el hecho de que la organización cuente con las personas más proclives a compartirlo, porque si el conocimiento no fluye, no crece, no hace crecer y pierde su valor.

En la gestión del conocimiento hay tres procesos esenciales: captación;  organización y difusión. Como señala GOODMAN, J (en Developing a KM Culture, Ark Group, 2006, Londres), “una verdadera cultura del conocimiento permite a la organización impulsar su información colectiva, su conocimiento, su experiencia y habilidades, de forma que el conocimiento fluya y sobre todo, genere el máximo valor y ventaja competitiva para el negocio, a través de una combinación de confianza, tecnología y motivación”.

Se ha comprobado que las personas más proclives a compartir, tienen en común que son curiosas. La persona curiosa necesita aprender, conocer, explorar nuevas soluciones, nuevas ideas. Para el curioso el aprendizaje es un valor prioritario en su vida. Para él, la información pierde valor con rapidez porque aprendido y entendido algo, querrá explorar algo nuevo. Este tipo de personas no tiene problema en compartir lo que conocen, porque su curiosidad les lleva a conocer más y mejor que otros.

La verdad es que cuando se consulta las definiciones que la RAE da de la curiosidad (“Deseo de saber o averiguar alguien lo que no le concierne” y “Vicio que lleva a alguien a inquirir lo que no debiera importarle”), la sensación que te queda es la de que ser curioso no parece tanto una virtud como un defecto, ser curioso parece tener una connotación negativa.

A pesar de ello mi consejo es que si quieres una organización orientada al conocimiento, la llenes de curiosos. Y para hacerlo te propongo algunas ideas:

1. En la propia curricula puede observarse en casi todos los casos si se trata o no de una persona curiosa (éstas por lo general viajan, hablan más de un idioma y hacen otras múltiples actividades, porque su vida las rige el deseo de aprender).

2. Sé imaginativo en los procesos de selección a la hora de definir las pruebas y desarrolla algunas dirigidas a identificar si los candidatos son o no curiosos. Por ejemplo: pregúntales abiertamente sobre una serie de vicios y virtudes para que te digan de cuales pecan o disfrutan.

Una vez se llena la organización de curiosos hace falta dotarles de herramientas informáticas, de procesos y a veces también incentivar económicamente su aportación al “bien común”, pero estoy segura de que será mucho más fácil contar con su colaboración que la de  “discretos y mesurados” (antónimos de los curiosos) profesionales.

Y con esta apología del curioso y sus virtudes cierro este post, cuya reflexión espero os resulte como mínimo “curiosa”.

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2 Responses

  1. Estimado Ángel, vivo en Madrid y en estos momentos me resultaría difícil desplazarme a Argentina. Sin embargo, estaría encantada de poder ayudarle, si está en mi mano hacerlo, quizás podamos trabajar utilizando internet. Si quiere puede remitirme un correo a mi mail personal que es: chusage@hotmail.com y vamos viendo qué soluciones tenemos. Un saludo,

    María Jesús

  2. Angel G. Garcia Casanovas

    Estimada Dra. María José,
    He leido una excelente nota suya en el sitio web http://www.abogados.com.ar, y es la primera persona que expresa lo que necesito en mi estudio jurídico.
    Existe posibilidad de contratarle desde Argentina?
    (No encontré su mail personal en este sitio, espero que sepa disculpame por hacerle esta consulta mediante un comentario)
    Saludos.
    AGGC