Reflexiones sobre los efectos de la crisis en el sector de la abogacía

Ahora, que según algunos la crisis y sus consecuencias comienzan a difuminarse, parece el momento adecuado para analizar los efectos que ésta ha tenido en el sector legal. En este artículo reflexiono sobre 7 claras consecuencias que ésta ha tenido en el sector.

Crisis en chino

 1. Todos un poco más pesimistas

Una primera y obvia consecuencia de lo que nos ha acontecido estos últimos años es que todos o casi todos somos algo más pesimistas

Como señala José Juan Toharia en su obra La Abogacía Española ante el Espejo, “…parece razonable concluir que, como mínimo, algo más del tercio de los abogados españoles parece estar pasando ahora importantes dificultades económicas; y tres de cada cuatro lo perciben y están al tanto de ello. Así, lo que un tercio está padeciendo es percibido por tres de cada cuatro, dando lugar al registrado estado de opinión global, marcadamente pesimista”.

2. Búsqueda de economías de escala

La segunda consecuencia ha sido la necesidad de buscar economías de escalas a través de fórmulas como las asociaciones de despachos, las franquicias o las fusiones y adquisiciones. Han sido muchos los despachos que se han visto obligados a disolverse, fusionarse o asociarse con otros, con mayor o menor éxito, para ahorrar.

3. Reducción de gastos

La realidad vivida nos ha hecho conscientes de la necesidad de revisar los gastos. Así,  la mayoría de los despachos que conozco ha revisado todas sus contratas, ha eliminado gastos superfluos y ha pedido rebajas de precios a sus proveedores. Además de “internalizar” todo aquello que sin mayor problema podía hacerse en casa.

Por su parte, las asesorías internas obligadas por lo general también a reducir su inversión en asesoramiento por abogados externos, han tenido que revisar su cartera de asuntos y limitar la asignación a terceros de aquellos cuyo nivel de dificultad hacía aconsejable que un especialista se responsabilizase de ellos o bien al contrario, externalizar sólo aquellos cuyo nivel de complejidad era tan bajo que hace aconsejable que un tercero.

4. Ralentización en la toma de decisión

Todo va más despacio. Cuesta obtener un “sí” y exaspera a muchos lo difícil que es cerrar un acuerdo.

5. Reducción de los sueldos

Recientemente el headhunter Signium International publicaba su estudio anual sobre remuneraciones en el sector en el que se concluía que la remuneración fija de los abogados se ha visto reducida en 2013 en un 3,5%. Está claro que todos trabajamos más por menos.

6. Mayor énfasis en la calidad de los servicios

En muchos de los escándalos que han surgido a lo largo de estos años han participado con roles más o menos importantes, asesores legales, por ejemplo, redactando documentos tan complejos y de tan mala sintaxis que era imposible que el cliente entendiera lo que firmaba; no suministrando la documentación necesaria o asesorando en negocios de dudosa legalidad. Cada día los tribunales dictan sentencias poniendo en evidencia estas malas prácticas y la consecuencia es que a muchos despachos y asesorías les preocupa hoy más que nunca, la calidad de sus escritos, la normativa de prevención de delitos y en general, el respeto a la legalidad y a la ética en la prestación de sus servicios. Un ejemplo reciente de esta tendencia nos lo da la decisión de Bankia de simplificar los contratos de los servicios más habituales (ver aquí más sobre esta noticia).

7. Búsquedas de nuevos modelos de negocio y desarrollo de estrategias de marketing y comunicación centradas en el cliente

Hay menos clientes. Recordemos la tendencia general del tejido empresarial español sobre la que ya hablé anteriormente en otro artículo; los clientes compran menos y negocian a la baja los precios. Todo ello ha llevado al sector a convertirse por fin a la religión de la que por años renegaron de la “venta y el marketing” y a por fin, hacer acto de presencia en las redes sociales. No hay día en que alguna firma no organice un desayuno o almuerzo; no hay foro en el que no haya una docena de abogados a la búsqueda del cliente.

En suma, la crisis ha servido de mucho al sector: hemos aprendido a ser austeros, hemos aprendido sobre control de gastos y sobre las necesidades del cliente y cómo satisfacerlas. Ahora que las perspectivas son algo mejores, según los datos publicados el pasado 8 de enero en el informe de las Cámaras de Comercio “Perspectivas Empresariales en España y Europa 2014”, todavía es “ligeramente más elevado el porcentaje de empresas que anticipa una destrucción de empleo que el que espera incrementarlo”. Sin embargo, para 2014 el 79% de las empresas prevé incrementar o mantener la formación bruta de capital. Por ello, toca hacer realidad la máxima del pintor francés J. P. Sergent: “El éxito no se logra con cualidades especiales. Es sobre todo un trabajo de constancia, de método y de organización”. Sólo así podremos reforzados de esta crisis.

 

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