Balance sobre la dura vida del bloguero

Hoy no voy a escribir sobre gestión, sino sobre la experiencia que este post me ha supuesto hasta la fecha. En estas semanas iniciales, muchos amigos y amigas me han preguntado sobre ello: ¿cómo te has atrevido a hacer esto?, ¿te supone mucho esfuerzo?, ¿cuánto tiempo le dedicas?, ¿sabes quienes son las personas que hacen comentarios tan desagradables sobre lo que escribes?

Bien, pues para dar respuesta a todos ellos y a aquellos que no se han atrevido a preguntar, pero también les pique la curiosidad, os cuento: La experiencia es divertida, exige en efecto, tiempo, dedicación y sobre todo ser un poco valiente. Exponer lo que se piensa es arriesgado, decir las cosas sin herir, sin generar conflictos o desencuentros, todo un reto. Yo decidí lanzarme a este “abismo” porque el pasado año, dentro del curso que realice en ESADE de Dirección General (SEP), se incluía la realización de una evaluación por competencias 360º y de una serie de pruebas que me ayudaron a identificar los valores que inspiran mi proyecto vital (si tienes la oportunidad de hacer unas pruebas de este tipo, su utilidad, tanto para la faceta personal, como la profesional, es mucha) y entre los primeros resultó estar “el aprendizaje”. Escribir un blog te permite aprender a través de lo que investigas para escribir cada post, de los comentarios que hace quien te sigue y de la experiencia en sí misma de abrir tu capacidad intelectual ante un público anónimo y con derecho a réplica, sin obligación de identificarse.  Lo que no me ha gustado de la experiencia es tener que aguantar comentarios desagradables, que ni siquiera entran a comentar sobre lo que se escribe y que a veces, incluso cuestionan que el medio te ha ofrecido la posibilidad de colaborar con él, no se haya equivocado al elegirte. Me sirvió de consuelo la excelente columna que escribió en el diario El País, Javier Marías, y que salía publicada justo a tiempo para animarme un poco (-Al menos no soy la única a la que el pasa esto-pensé aliviada ese domingo). Esa columna indica que mientras en el mundo anglosajón los que comentan en blogs lo hacen sobre lo que se escribe, parece que nuestro país está nutrido de un grupo amplio de profesionales de la crítica personal, infundada o más bien, fundada sólo en la envidia. ¿Ayudaría en algo a la erradicación de esta “especie”, que durante el proceso educativo se incluyera formación dirigida a enseñar a debatir, a desarrollar el espíritu crítico y a comunicar a terceros las opiniones personales con empatía? ¿podrían ser éstas, materias a incluir en los programas universitarios adaptados a Bolonia, que como bien sabemos deben sobre todo tener un enfoque práctico, dirigido a que los alumnos respondan a las necesidades reales del tejido económico?  Creo que es interesante también el tema de los títulos de los posts. Como me imaginaba ocurriría, de los cinco post que hasta la fecha he publicado, el record de lecturas y con gran diferencia lo tiene el que incluye la palabra “sexo”, !qué pena que este vocablo no pueda incluirse como metadato en las webs de los despachos de abogados! Seguro que atraeríamos mucho más lectores a los mismos.  Finalmente, cierro el post de hoy con un agradecimiento sincero a todos aquellos que os habéis molestado en incluir comentarios, aportando con generosidad, informaciones, ideas y reflexiones.

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