10 razones por las que las algunas webs de abogados no venden lo que deberían

En los últimos meses he tenido la suerte de asesorar a varios despachos sobre sus páginas webs y ello, me ha permitido analizar la capacidad de sus webs para atraer negocio. En este artículo resumo las áreas que he encontrado con más frecuencia necesitadas de mejora, en la mayoría de ellas:

1. Las webs no pueden leerse desde dispositivos móviles, teléfono o tabletas, cuando como es bien sabido cada vez (y sobre todo en nuestro país que es uno en los que es más popular el uso de este tipo de dispositivos, para más información consultar este estudio), son más quienes buscan información en Internet a través de este tipo de dispositivos que los que lo hacen desde un ordenador personal. Por ello, es conveniente que la Web se desarrolle con la tecnología que permite que sea “fluida” o “líquida”, es decir que se adapta al tamaño de la pantalla de forma automática, o incluso desarrollar aplicaciones específicas con el contenido clave del despacho para este tipo de dispositivos (aquí incluyo dos ejemplos de aplicaciones de este tipo una App para Iphone de Uría y Menéndez  y otra App para Android de FJ Martín).

2. La información de la Web está desactualizada. Esto suele ocurrir, bien porque no se destinan recursos dentro del despacho al mantenimiento de la Web, bien porque no se dispone de una Web administrable y el proveedor responsable del trabajo, no lo hace debidamente. Como es bien sabido, a los buscadores les gustan más quienes trabajan y dedican tiempo a su Web, actualizando con frecuencia sus contenidos que quienes las tienen abandonadas, aunque se trate de webs excelentes. La realidad es que disponer hoy de una web administrable, existiendo tecnología tan sencilla de manejo y versátil en cuanto a lo que permite hacer, como WordPress, es algo al alcance de casi todos.

3. Las páginas no tienen título, descripción, tags o los que tienen no son los adecuados (por ejemplo, los que quien busca en Internet utilizará para encontrarnos) y por tanto, no se logra un buen posicionamiento en buscadores. En muchos casos se incluyen contenidos de interés, como noticias o artículos pero en formato de hipervínculo a un pdf, con lo que se está perdiendo la oportunidad de lograr posicionamiento a través de las palabras que contiene ese texto ya que el contenido no puede ser indexado.

4. La información relativa al contacto y ubicación de la firma no es fácilmente accesible o no pueden leerla los dispositivos móviles, con lo que por ejemplo no se puede llamar directamente al número de teléfono indicado.

5. La home no está bien diseñada y no contiene la información más relevante para los “stakeholders”, públicos objetivos (clientes actuales, potenciales, proveedores, talento, instituciones, etc.).

6. La arquitectura de la Web es compleja y resulta difícil navegar por ella. Como es bien sabido existe una auténtica inflación de información y el usuario medio prefiere una Web estructurada de forma sencilla a una cuya navegación, le exija atención y esfuerzo.

7. La información que normalmente interesa más sobre un despacho de abogados: quienes (perfiles profesionales, historia del despachos), qué saben hacer (descripción de áreas de práctica y de sectores), qué han hecho con éxito (casos de éxito) y cómo llego a ellos (datos de contacto, mapa, oficinas, etc.), no existe o no está bien redactada.

8. La Web no es aún 2.0. es decir no permite el diálogo, no permite por ejemplo compartir un contenido a través de las redes y es más, una Web de las que yo llamo “ego folleto” (es decir enfocada a contar todo sobre nosotros de forma egocéntrica, en lugar de hacerlo pensando en nuestro potencial cliente: el candidato que queremos atraer como colaborador; el abogado de empresa que deseamos que nos contrate o el organizador de seminarios que queremos que nos invite a dar una charla), que una potente herramienta de conversación y de generación de negocio.

9. La Web no aprovecha las ventajas que ofrece la tecnología actual para “enseñar”. Howard Gardner, catedrático de Harvard, nos explicó hace ya algunos años que existen “múltiples tipos de inteligencia”, no todos aprendemos de la misma forma, hay diferentes tipos de inteligencia y esquemas mentales (ver vídeo). Internet nos permite utilizar la tecnología para enseñar y comunicar lo que necesitamos. Nos permite integrar diferentes tipos de soportes en una sola plataforma: vídeos, presentaciones, textos, etc. Es una pena que no aprovechemos esta posibilidad y en mi experiencia son todavía realmente pocas las webs de despachos que lo hacen.

10. La Web no dispone de formulario de contacto y por tanto, se pierde la oportunidad comercial que puede generar ese tipo de contacto espontáneo, que surge con cierta frecuencia.

Cierro este listado invitando al lector a aprovechar estos días para reflexionar sobre sus objetivos e identificar si su Web le resulta útil para cumplirlos. Si la respuesta es negativa, le animo a trabajar en su mejora. En mi experiencia el retorno de la inversión que puede obtenerse a través de una buena página Web es muy gratificante.

María Jesús González-Espejo

Socia Directora de Emprendelaw

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