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10.000 horas, superespecializacion y superego

En un reciente viaje he comprado un libro que me ha parecido muy interesante  y es del mismo autor Gladwell del que ya recomendé en un anterior post un libro (“blink”). Si en blink hablaba sobre el poder de pensar sin pensar, es de decir sobre la intuición y su poder, en esta nueva obra, llamada “Outliers”, trata sobre las personas fuera de lo corriente, las personas que destacan por algo en la vida y analiza las razones por las que esas personas “son diferentes”. Es por ejemplo interesante el dato, parece que científicamente probado de que para alcanzar la maestría en algo (ciencia, arte, profesión) necesitamos invertir, con independencia de las capacidades naturales que para ello tengamos, un mínimo de 10.000 horas a practicar, estudiar, trabajar.

En el libro Gladwell usa ejemplos de personas que de una u otra forma destacan y entre otros analiza la figura de Bill Gates y explica las razones por las que este empresario de tan enorme éxito consiguió dominar la informática cuando aún era muy joven. Entre las principales razones que para Gladwell explican el éxito de muchas de las personas que analiza, están: el momento y lugar en el que naces y te educas. En el caso de Bill, parece que tuvo la suerte de poder acceder a infraestructura informática pionera y de poder explotarla casi sin límite desde que era un adolescente, dedicando miles de horas a esa afición. Justo días después de leer esto, cayó en mis manos un ejemplar de Fortune (6 de julio de 2009) en el que Bill Gates y su padre eran entrevistados dentro de una serie llamada “the best advice I ever got”. Allí Bill decía que su mayor suerte es que sus padres le habían empujado desde niño a hacer todo tipo de actividades, en la mayoría de las cuales él no era bueno y que de esa forma había aprendido a ser humilde.  Estas lecturas me hicieron pensar sobre esa minoría de personas que además de alcanzar las cotas de éxito mayores en su vida profesional, logran ser humildes. Varios estudios de personalidad realizados entre abogados norteamericanos, llegan a la conclusión de que uno de los principales defectos de estos profesionales es la soberbia. No me atrevo a decir que entre nosotros pase lo mismo, pero sí es cierto, que muy a menudo escuchas a la gente hablar sobre nuestro sector y desde luego no suelen destacar de nosotros ni la humildad, ni la cercanía. Me pregunto si la enorme dedicación horaria que exige la especialización en casi todas las ramas del Derecho, no tendrá que ver con esta soberbia y me pregunto también si la solución no pasará por opciones como fomentar la multidisciplinariedad o el mayor contacto con los clientes (a traves incluso de periodos de trabajo en sus instalaciones para entender el negocio desde dentro). Salir de la burbuja, permite ver que la máxíma socrática “sólo sé que no sé nada” es hoy plenamente aplicable, ¿salimos suficientemente de nuestra burbuja?